«Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.» Mateo 4:4

Lecciones en Audio

Únete ahora a nuestro grupo de Telegram para recibir diariamente la lección de Escuela Sabática en Audio.

Nota: Este grupo de Telegram es sólo de difusión. No se permiten comentarios por parte de los usuarios, sino sólo de los administradores.

Lecciones de Escuela Sabática en Audio

Lección 11 – Deuteronomio en el resto del Antiguo Testamento

Una de las cosas fascinantes de la Biblia, especialmente del Antiguo Testamento, es la frecuencia con la que se refiere o se cita a sí misma; es decir, los escritores posteriores del Antiguo Testamento aluden a los anteriores, usándolos a ellos y a sus escritos para decir algo importante. El Salmo 81, por ejemplo, retrocede al libro del Éxodo y casi cita textualmente el preámbulo de los Diez Mandamientos, ya que el salmista escribió:
“Yo soy Jehová tu Dios, que te hice subir de la tierra de Egipto” (Sal. 81:10). En todo el Antiguo Testamento se hace referencia al Génesis, especial- mente a la historia de la Creación (ver, por ejemplo, Jer. 4:23; Gén. 1:2). Y sí, muchas veces los escritores posteriores del Antiguo Testamento, como los profetas, aludieron al libro de Deuteronomio, que desempeñó un papel primordial en la vida del Pacto del Israel primitivo. Esta semana nos centra- remos en cómo los escritores posteriores del Antiguo Testamento utilizaron el libro. ¿Qué partes de Deuteronomio usaron y qué cuestiones plantearon que aún tienen relevancia para nosotros en la actualidad?

Ver Más »

Lección 10 – “Acuérdate, no olvides”

Hay dos palabras que aparecen en toda la Biblia: acordarse y olvidar. Ambas se refieren a algo humano, a algo que sucede en nuestra mente. Ambos son verbos y son opuestos: acordarse es no olvidar, y olvidar es no acordarse.
Dios a menudo le dice a su pueblo que recuerde todas las cosas que ha hecho por ellos; que recuerde su gracia y su bondad para con él. Gran parte del Antiguo Testamento consiste en los profetas insistiendo al pueblo que no olvidara lo que el Señor había hecho por él. Lo más crucial para recordar era su llamado, y el tipo de personas que serían si respondían a ese llamado. “Me acordaré de las obras de JAH; sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas” (Sal. 77:11).
¿Pasa algo similar con nosotros hoy? ¿Cómo hacer para no olvidar lo que Dios ha hecho por nosotros? Esta semana, según lo expresa Deuteronomio, veremos esta práctica crucial de hacer memoria y no olvidar la intervención de Dios en nuestra vida.

Ver Más »

Lección 09 – “Cuando te convirtieres con todo tu corazón”

Un simple hecho de la vida nos acompaña a todos: somos pecadores. De vez en cuando, algún “experto” se queja de la idea cristiana de la corrupción humana básica, pero todo lo que tenemos que hacer es mirar las noticias durante uno o dos días o hacer una revisión rápida de la historia de la humanidad, y la veracidad de esta doctrina cristiana se hace evidente. Sin ir más lejos, quien tenga el coraje de observar con atención en lo más hondo de su corazón (un lugar que puede resultar aterrador) conoce la veracidad de Romanos 3:9 al 23, que termina con las palabras: “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Rom. 3:23).
Por supuesto, la parte positiva se encuentra en el versículo siguiente, que habla de ser “ justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús” (Rom. 3:24). Para esta gran noticia, el arrepentimiento es fundamental: reconocer nuestro pecado, sentir pena por él, pedirle perdón a Dios y apartarnos de la maldad. Como somos pecadores, el arrepentimiento debe ser una parte esencial de nuestra existencia cristiana. Esta semana, veremos la idea del arrepentimiento según se expresa en Deuteronomio.

Ver Más »

Lección 08 – “Escoge, pues, la vida”

Una joven de 22 años fue diagnosticada con una enfermedad mortal: tumor cerebral. Incluso con todas las maravillas de la medicina moderna, no se podía hacer nada más que prolongar la agonía hasta lo inevitable. Pero esta joven, Sandy, no quería morir. Entonces, tuvo un plan. Después de su muerte, le pondrían la cabeza en una tina de nitrógeno líquido congelado, para preservar sus células cerebrales. Y allí esperaría, cincuenta años, cien años, mil años, hasta que la tecnología hubiera avanzado lo suficiente y su cerebro, compuesto por conexiones neuronales, podría cargarse en una computadora. Así, Sandy podría “vivir”, tal vez incluso para siempre.
Triste historia, no solo porque una joven estaba a punto de morir, sino también debido a dónde puso su esperanza. Como la mayoría, Sandy quería vivir. Pero eligió un camino que, a fin de cuentas, seguramente no funcionará.
Esta semana, mientras seguimos en Deuteronomio, veremos la preferencia de vida y la oportunidad que se nos da de elegir la vida, pero elegirla en los términos que Dios, el Dador y Sustentador de la vida, nos ha ofrecido en su misericordia.

Ver Más »

Lección 07 – La Ley y la gracia

La mayoría de las confesiones cristianan enseñan sobre la Ley y la gracia, y comprenden la relación entre las dos. La Ley es la norma de santidad y justicia de Dios, y la violación de esa ley es pecado. “Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley” (1 Juan 3:4). Y, como todos hemos violado esa ley (“Pero la Escritura declara que todo el mundo es prisionero del pecado” [Gál. 3:22, NVI]), es solo la gracia de Dios lo que puede salvarnos. “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios” (Efe. 2:8). (Por supuesto, está el “pequeño detalle” del rol del día de reposo sabático como parte de la Ley. No obstante, por diversas razones, muchos cristianos están decididos –al menos por ahora– a rechazar el sábado, y proponen todo tipo de argumentos para justificar su rechazo; pero ese es otro tema.)
Aunque se expresa de diferentes maneras y en diversos contextos, el tema de la Ley y la gracia indudablemente se encuentra en toda la Biblia, incluyendo el libro de Deuteronomio. Sí, Deuteronomio también presenta la relación entre la Ley y la gracia, pero en un contexto peculiar.

Ver Más »

Lección 06 – “Porque ¿qué nación grande hay…?”

Los primeros tres capítulos de Deuteronomio fueron básicamente una lección de historia, al recordarle al pueblo lo que había pasado hasta ese momento. Para cuando llegamos al capítulo 4, la lección de historia cambia más a un modo sermón, con una finalidad: mostrar el poder y la gracia de Dios obrando entre el pueblo y que, aunque cometieron errores, el Señor todavía iba a honrar su pacto con ellos.
El capítulo 4 comienza con la palabra hebrea (una conjunción y un adverbio), we‘attah, que puede traducirse como “Y ahora” o “Ahora, pues”. Acababan de repasar su historia reciente, un recordatorio de lo que Dios había hecho al guiarlos hasta este punto; entonces, o “ahora, pues”, deben hacer lo que Dios les dice que hagan en respuesta (ver también Deut. 10:12).
El primer verbo hebreo que aparece después de “Ahora, pues” es shema’, el mismo verbo que se usa al principio de la oración Shemá, y significa “escucha”, “oye” u “obedece”, un verbo que se repite a lo largo de Deuteronomio. En otras palabras, es como si el capítulo comenzara diciendo: “Ahora, pues, Israel, debido a lo que hice por ti, debes obedecer lo siguiente…”

Ver Más »

Lección 05 – “El extranjero dentro de tus puertas”

Como leímos la semana pasada, cuando un escriba le preguntó acerca de “el primer mandamiento de todos” (Mar. 12:28), Jesús respondió afirmando que Dios es uno, y luego dijo: “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento” (Mar. 12:30).
Sin embargo, Jesús prosiguió, y expresó algo sobre lo que el escriba no había preguntado: el segundo Mandamiento. Sabiendo lo importante que era, Jesús dijo: “Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos” (Mar. 12:31).
¿Ningún mandamiento mayor que estos? Jesús conectó el amor a Dios y el amor al prójimo en un solo mandamiento, y ese mandamiento era el mayor de todos.
Una vez más, Jesús no inventó algo nuevo, algo que los judíos no habían escuchado antes. El llamado a amar a Dios por sobre todo y la idea de amar al prójimo y de amar a los demás como una forma de expresar nuestro amor a Dios fueron tomados del libro de Deuteronomio.

Ver Más »

Lección 05 – “El extranjero dentro de tus puertas”

Como leímos la semana pasada, cuando un escriba le preguntó acerca de “el primer mandamiento de todos” (Mar. 12:28), Jesús respondió afirmando que Dios es uno, y luego dijo: “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento” (Mar. 12:30).
Sin embargo, Jesús prosiguió, y expresó algo sobre lo que el escriba no había preguntado: el segundo Mandamiento. Sabiendo lo importante que era, Jesús dijo: “Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos” (Mar. 12:31).
¿Ningún mandamiento mayor que estos? Jesús conectó el amor a Dios y el amor al prójimo en un solo mandamiento, y ese mandamiento era el mayor de todos.
Una vez más, Jesús no inventó algo nuevo, algo que los judíos no habían escuchado antes. El llamado a amar a Dios por sobre todo y la idea de amar al prójimo y de amar a los demás como una forma de expresar nuestro amor a Dios fueron tomados del libro de Deuteronomio.

Ver Más »

Lección 04 – “Amarás al Señor tu Dios”

En la religión judía, una de las oraciones más importantes se extrae de Deuteronomio 6. Se la conoce como el “Shemá”, basado en la primera palabra hebrea de la oración, de la raíz, shemá‘, que significa “escuchar”, o incluso “obedecer”; una palabra que aparece una y otra vez, no solo en Deuteronomio sino en todo el Antiguo Testamento.
La primera línea del Shemá –en hebreo– dice así: Shemá, Israel, Adonai Elohenu, Adonai ejad.
Significa: “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es” (Deut. 6:4). En la tradición judía, esta Escritura se repite como una oración, con los ojos tapados, con la intención de que nada distraiga de pensar en Dios. Esta primera línea del Shemá se considera una afirmación de la naturaleza monoteísta de Adonai Elohenu, “Jehová nuestro Dios”, y la lealtad de Israel solo a él y a ningún otro “dios”. De hecho, también se podría leer como “Jehová es nuestro Dios”.
Esta línea es parte del primer discurso que Moisés les dio a los hijos de Israel cuando estaban a punto de entrar en la Tierra Prometida. Sin embargo, lo que sigue a esa línea de apertura es una poderosa expresión de la verdad que sigue siendo tan esencial ahora como lo fue entonces.

Ver Más »

Lección 03 – El Pacto perpetuo

“Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo” (Apoc. 14:6). Observa, es “el evangelio eterno”, que siempre existió, que siempre estuvo allí, que se nos prometió en Cristo Jesús “desde antes del comienzo del tiempo” (Tito 1:2, RVA-2015).
Por lo tanto, no es de extrañar que la Biblia hable en otras ocasiones sobre el pacto “perpetuo”, “eterno” o “sempiterno” (Gén. 17:7; Isa. 24:5; Eze. 16:60; Heb. 13:20), porque la esencia del evangelio es el Pacto, y la esencia del Pacto es el evangelio: Dios, por su gracia y su amor salvíficos, te ofrece una salvación que no mereces y que nunca podrás ganar; y tú, en respuesta, le devuelves el amor “con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas” (Mar. 12:30); un amor que se manifiesta por la obediencia a su Ley: “Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos” (1 Juan 5:3).
Esta semana veremos la idea del Pacto según se expresa en el libro de Deuteronomio, donde el Pacto y todo lo que este implica se ponen de manifiesto.

Ver Más »

Únete a nuestro grupo de Whatsapp para recibir diariamente la lección de Escuela Sabática en Audio.

Nota: Este grupo de Whatsapp es sólo de difusión. No se permiten comentarios por parte de los usuarios, sino sólo de los administradores.