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		<title>La Educación - 4to Trimestre 2020</title>
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		<copyright>© 2020 Audio Escuela Sabática</copyright>
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	<title>La Educación – Lección 13 – El cielo, la educación y el eterno aprendizaje</title>
	<link>https://www.audioescuelasabatica.com/podcast/la-educacion-leccion-13-el-cielo-la-educacion-y-el-eterno-aprendizaje/</link>
	<pubDate>Fri, 25 Dec 2020 18:20:59 +0000</pubDate>
	<dc:creator><![CDATA[audioescuelasabatica.com]]></dc:creator>
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	<description><![CDATA[Escucha la lección de la escuela sabática completa acá. Si deseas oírla día por día, visita  https://audioescuelasabatica.com/lecciones.

“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman” (1 Cor. 2:9).

Un poeta que temía a la muerte se preguntaba cómo alguien podía vivir sin “saber con certeza qué amanecer, qué muerte, qué destino, le esperaba a la conciencia más allá de la tumba”. Creó, en su poema, lo que dio en llamar el IPMA, el Instituto de Preparación para el Más Allá. No obstante, ¿cómo podríamos prepararnos para el más allá, si ni siquiera sabemos lo que pasa con una persona allí? Afortunadamente, la Biblia nos da una visión amplia del tema del cielo, la Tierra Nueva, la educación y la vida que tendremos durante toda la eternidad. Como hemos visto durante todo el trimestre, el IPMA es aquí y ahora, en esta vida; y toda nuestra educación, independientemente del campo de estudio, debería estar preparándonos para ese “más allá”. Esta semana veremos lo que nos dice la Inspiración sobre la mejor es- cuela de posgrado, una escuela que dura para siempre y donde estaremos aprendiendo y creciendo a lo largo de toda la eternidad.]]></description>
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“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que]]></itunes:subtitle>
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“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman” (1 Cor. 2:9).

Un poeta que temía a la muerte se preguntaba cómo alguien podía vivir sin “saber con certeza qué amanecer, qué muerte, qué destino, le esperaba a la conciencia más allá de la tumba”. Creó, en su poema, lo que dio en llamar el IPMA, el Instituto de Preparación para el Más Allá. No obstante, ¿cómo podríamos prepararnos para el más allá, si ni siquiera sabemos lo que pasa con una persona allí? Afortunadamente, la Biblia nos da una visión amplia del tema del cielo, la Tierra Nueva, la educación y la vida que tendremos durante toda la eternidad. Como hemos visto durante todo el trimestre, el IPMA es aquí y ahora, en esta vida; y toda nuestra educación, independientemente del campo de estudio, debería estar preparándonos para ese “más allá”. Esta semana veremos lo que nos dice la Inspiración sobre la mejor es- cuela de posgrado, una escuela que dura para siempre y donde estaremos aprendiendo y creciendo a lo largo de toda la eternidad.]]></content:encoded>
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“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman” (1 Cor. 2:9).

Un poeta que temía a la muerte se preguntaba cómo alguien podía vivir sin “saber con certeza qué amanecer, qué muerte, qué destino, le esperaba a la conciencia más allá de la tumba”. Creó, en su poema, lo que dio en llamar el IPMA, el Instituto de Preparación para el Más Allá. No obstante, ¿cómo podríamos prepararnos para el más allá, si ni siquiera sabemos lo que pasa con una persona allí? Afortunadamente, la Biblia nos da una visión amplia del tema del cielo, la Tierra Nueva, la educación y la vida que tendremos durante toda la eternidad. Como hemos visto durante todo el trimestre, el IPMA es aquí y ahora, en esta vida; y toda nuestra educación, independientemente del campo de estudio, debería estar preparándonos para ese “más allá”. Esta semana veremos lo que nos dice la Inspiración sobre la mejor es- cuela de posgrado, una escuela que dura para siempre y donde estaremos aprendiendo y creciendo a lo largo de toda la eternidad.]]></itunes:summary>
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“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman” (1 Cor. 2:9).

Un poeta que temía a la muerte se preguntaba cómo alguien podía vivir sin “saber con certeza qué amanecer, qué muerte, qué destino, le esperaba a la conciencia más allá de la tumba”. Creó, en su poema, lo que dio en llamar el IPMA, el Instituto de Preparación para el Más Allá. No obstante, ¿cómo podríamos prepararnos para el más allá, si ni siquiera sabemos lo que pasa con una persona allí? Afortunadamente, la Biblia nos da una visión amplia del tema del cielo, la Tierra Nueva, la educación y la vida que tendremos durante toda la eternidad. Como hemos visto durante todo el trimestre, el IPMA es aquí y ahora, en esta vida; y toda nuestra educación, independientemente del campo de]]></googleplay:description>
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	<title>La Educación – Lección 12 – El sábado: Cómo experimentar y vivir el carácter de Dios</title>
	<link>https://www.audioescuelasabatica.com/podcast/la-educacion-leccion-12-el-sabado-como-experimentar-y-vivir-el-caracter-de-dios/</link>
	<pubDate>Fri, 25 Dec 2020 18:18:52 +0000</pubDate>
	<dc:creator><![CDATA[audioescuelasabatica.com]]></dc:creator>
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	<description><![CDATA[Escucha la lección de la escuela sabática completa acá. Si deseas oírla día por día, visita  https://audioescuelasabatica.com/lecciones.

“También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo” (Mar. 2:27, 28).

Jodie era la única adventista en su carrera de posgrado, y su decisión de no asistir a algunos eventos sociales en sábado hacía que sus creencias fueran muy visibles. Un día, una de sus amigas, Gayle, le preguntó a Jodie si quería pasar las siguientes seis noches de viernes con ella, porque sabía que Jodie de todos modos no hacía “nada” en esas noches. Durante las siguientes cuatro noches de viernes cenaron juntas, tocaron música, compartieron sus experiencias cristianas y, en general, disfrutaron de la compañía mutua. El quinto fin de semana, Gayle le dijo a Jodie que había ido a comprar y miró su reloj. Oh, bien, pensó. Pronto será sábado. De repente se dio cuenta de que en las últimas semanas había aprendido más de su Dios y había profundizado su fe. El sábado había sido una oportunidad para la educación y el desarrollo personal. Esta historia muestra cómo el sábado no solo es un día de descanso sino también un medio de enseñanza.]]></description>
	<itunes:subtitle><![CDATA[Escucha la lección de la escuela sabática completa acá. Si deseas oírla día por día, visita  https://audioescuelasabatica.com/lecciones.

“También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo. Po]]></itunes:subtitle>
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“También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo” (Mar. 2:27, 28).

Jodie era la única adventista en su carrera de posgrado, y su decisión de no asistir a algunos eventos sociales en sábado hacía que sus creencias fueran muy visibles. Un día, una de sus amigas, Gayle, le preguntó a Jodie si quería pasar las siguientes seis noches de viernes con ella, porque sabía que Jodie de todos modos no hacía “nada” en esas noches. Durante las siguientes cuatro noches de viernes cenaron juntas, tocaron música, compartieron sus experiencias cristianas y, en general, disfrutaron de la compañía mutua. El quinto fin de semana, Gayle le dijo a Jodie que había ido a comprar y miró su reloj. Oh, bien, pensó. Pronto será sábado. De repente se dio cuenta de que en las últimas semanas había aprendido más de su Dios y había profundizado su fe. El sábado había sido una oportunidad para la educación y el desarrollo personal. Esta historia muestra cómo el sábado no solo es un día de descanso sino también un medio de enseñanza.]]></content:encoded>
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“También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo” (Mar. 2:27, 28).

Jodie era la única adventista en su carrera de posgrado, y su decisión de no asistir a algunos eventos sociales en sábado hacía que sus creencias fueran muy visibles. Un día, una de sus amigas, Gayle, le preguntó a Jodie si quería pasar las siguientes seis noches de viernes con ella, porque sabía que Jodie de todos modos no hacía “nada” en esas noches. Durante las siguientes cuatro noches de viernes cenaron juntas, tocaron música, compartieron sus experiencias cristianas y, en general, disfrutaron de la compañía mutua. El quinto fin de semana, Gayle le dijo a Jodie que había ido a comprar y miró su reloj. Oh, bien, pensó. Pronto será sábado. De repente se dio cuenta de que en las últimas semanas había aprendido más de su Dios y había profundizado su fe. El sábado había sido una oportunidad para la educación y el desarrollo personal. Esta historia muestra cómo el sábado no solo es un día de descanso sino también un medio de enseñanza.]]></itunes:summary>
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“También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo” (Mar. 2:27, 28).

Jodie era la única adventista en su carrera de posgrado, y su decisión de no asistir a algunos eventos sociales en sábado hacía que sus creencias fueran muy visibles. Un día, una de sus amigas, Gayle, le preguntó a Jodie si quería pasar las siguientes seis noches de viernes con ella, porque sabía que Jodie de todos modos no hacía “nada” en esas noches. Durante las siguientes cuatro noches de viernes cenaron juntas, tocaron música, compartieron sus experiencias cristianas y, en general, disfrutaron de la compañía mutua. El quinto fin de semana, Gayle le dijo a Jodie que había ido a comprar y miró su reloj. Oh, bien, pensó. Pronto será sábado. De repente se d]]></googleplay:description>
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	<title>La Educación – Lección 11 &#8211; El cristiano y el trabajo</title>
	<link>https://www.audioescuelasabatica.com/podcast/la-educacion-leccion-11-el-cristiano-y-el-trabajo/</link>
	<pubDate>Wed, 02 Dec 2020 10:36:08 +0000</pubDate>
	<dc:creator><![CDATA[audioescuelasabatica.com]]></dc:creator>
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	<description><![CDATA[Escucha la lección de la escuela sabática completa acá. Si deseas oírla día por día, visita  https://audioescuelasabatica.com/lecciones.

“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Cor. 15:58).

El trabajo fue idea de Dios. En el mundo ideal antes del pecado, Dios les dio a Adán y a Eva la tarea de cuidar el Jardín del Edén (Gén. 2:15). Al igual que su Creador, a cuya imagen fueron creados, debían dedicarse a un trabajo creativo y al servicio amoroso. Es decir, incluso en un mundo no caído, un mundo sin pecado, muerte ni sufrimiento, debían trabajar.
En este “ínterin” (después del mundo ideal y antes del prometido), se nos invita a ver el trabajo como una de las bendiciones de Dios. Entre los judíos, a cada niño se le enseñaba un oficio; de hecho, se decía que un padre que no le enseñaba un oficio a su hijo educaba a un criminal. Mientras tanto, Jesús, el Hijo de Dios, pasó muchos años haciendo la voluntad de su Padre en un trabajo honesto como un hábil artesano, tal vez, proveyendo a la gente de Nazaret los muebles y los implementos agrícolas necesarios (Mar. 6:3). Esto también formó parte del adiestramiento con el fin de prepararlo para el ministerio que tendría por delante. Esta semana analizaremos el tema del trabajo y su papel en la educación cristiana.]]></description>
	<itunes:subtitle><![CDATA[Escucha la lección de la escuela sabática completa acá. Si deseas oírla día por día, visita  https://audioescuelasabatica.com/lecciones.

“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vu]]></itunes:subtitle>
	<content:encoded><![CDATA[Escucha la lección de la escuela sabática completa acá. Si deseas oírla día por día, visita  https://audioescuelasabatica.com/lecciones.

“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Cor. 15:58).

El trabajo fue idea de Dios. En el mundo ideal antes del pecado, Dios les dio a Adán y a Eva la tarea de cuidar el Jardín del Edén (Gén. 2:15). Al igual que su Creador, a cuya imagen fueron creados, debían dedicarse a un trabajo creativo y al servicio amoroso. Es decir, incluso en un mundo no caído, un mundo sin pecado, muerte ni sufrimiento, debían trabajar.
En este “ínterin” (después del mundo ideal y antes del prometido), se nos invita a ver el trabajo como una de las bendiciones de Dios. Entre los judíos, a cada niño se le enseñaba un oficio; de hecho, se decía que un padre que no le enseñaba un oficio a su hijo educaba a un criminal. Mientras tanto, Jesús, el Hijo de Dios, pasó muchos años haciendo la voluntad de su Padre en un trabajo honesto como un hábil artesano, tal vez, proveyendo a la gente de Nazaret los muebles y los implementos agrícolas necesarios (Mar. 6:3). Esto también formó parte del adiestramiento con el fin de prepararlo para el ministerio que tendría por delante. Esta semana analizaremos el tema del trabajo y su papel en la educación cristiana.]]></content:encoded>
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“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Cor. 15:58).

El trabajo fue idea de Dios. En el mundo ideal antes del pecado, Dios les dio a Adán y a Eva la tarea de cuidar el Jardín del Edén (Gén. 2:15). Al igual que su Creador, a cuya imagen fueron creados, debían dedicarse a un trabajo creativo y al servicio amoroso. Es decir, incluso en un mundo no caído, un mundo sin pecado, muerte ni sufrimiento, debían trabajar.
En este “ínterin” (después del mundo ideal y antes del prometido), se nos invita a ver el trabajo como una de las bendiciones de Dios. Entre los judíos, a cada niño se le enseñaba un oficio; de hecho, se decía que un padre que no le enseñaba un oficio a su hijo educaba a un criminal. Mientras tanto, Jesús, el Hijo de Dios, pasó muchos años haciendo la voluntad de su Padre en un trabajo honesto como un hábil artesano, tal vez, proveyendo a la gente de Nazaret los muebles y los implementos agrícolas necesarios (Mar. 6:3). Esto también formó parte del adiestramiento con el fin de prepararlo para el ministerio que tendría por delante. Esta semana analizaremos el tema del trabajo y su papel en la educación cristiana.]]></itunes:summary>
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“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Cor. 15:58).

El trabajo fue idea de Dios. En el mundo ideal antes del pecado, Dios les dio a Adán y a Eva la tarea de cuidar el Jardín del Edén (Gén. 2:15). Al igual que su Creador, a cuya imagen fueron creados, debían dedicarse a un trabajo creativo y al servicio amoroso. Es decir, incluso en un mundo no caído, un mundo sin pecado, muerte ni sufrimiento, debían trabajar.
En este “ínterin” (después del mundo ideal y antes del prometido), se nos invita a ver el trabajo como una de las bendiciones de Dios. Entre los judíos, a cada niño se le enseñaba un oficio; de hecho, se decía que un padre que no le enseñaba un oficio a su hijo educaba a un criminal. Mientras tanto, Jesús, el Hijo de Dio]]></googleplay:description>
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	<title>La Educación – Lección 10 – La educación artística y científica</title>
	<link>https://www.audioescuelasabatica.com/podcast/la-educacion-leccion-10-la-educacion-artistica-y-cientifica/</link>
	<pubDate>Fri, 27 Nov 2020 23:26:00 +0000</pubDate>
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	<description><![CDATA[Escucha la lección de la escuela sabática completa acá. Si deseas oírla día por día, visita  https://audioescuelasabatica.com/lecciones.

“Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Sal. 19:1).

La educación incluye lo que se denomina “las artes y las ciencias”. Pero ¿qué implica aprender o enseñar las artes y las ciencias desde una perspectiva bíblica? ¿Estamos simplemente ofreciendo versículos bíblicos selectos que se relacionan con un aspecto particular de la medicina moderna o la historia del arte, por ejemplo? Al hacerlo, podemos relacionar nuestras lecciones prácticas con el asombroso poder de Dios para crear nuestro mundo complejo. Pero una mera incorporación de las Escrituras en una lectura de un libro de texto es solo una pequeña parte de la verdadera educación, la educación que es salvífica y redentora. Para que esa educación realmente funcione, necesitamos que la Palabra de Dios dé carácter a la enseñanza de cada disciplina, desde las humanidades hasta la biología molecular. Sin la Biblia, podemos perder de vista la enormidad de Dios, de su soberanía como Creador y Sustentador de nuestro mundo. Esta semana veremos algunos principios relacionados con nuestra manera de enseñar las artes y las ciencias desde la perspectiva cristiana y su cosmovisión.]]></description>
	<itunes:subtitle><![CDATA[Escucha la lección de la escuela sabática completa acá. Si deseas oírla día por día, visita  https://audioescuelasabatica.com/lecciones.

“Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Sal. 19:1).

La educación ]]></itunes:subtitle>
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“Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Sal. 19:1).

La educación incluye lo que se denomina “las artes y las ciencias”. Pero ¿qué implica aprender o enseñar las artes y las ciencias desde una perspectiva bíblica? ¿Estamos simplemente ofreciendo versículos bíblicos selectos que se relacionan con un aspecto particular de la medicina moderna o la historia del arte, por ejemplo? Al hacerlo, podemos relacionar nuestras lecciones prácticas con el asombroso poder de Dios para crear nuestro mundo complejo. Pero una mera incorporación de las Escrituras en una lectura de un libro de texto es solo una pequeña parte de la verdadera educación, la educación que es salvífica y redentora. Para que esa educación realmente funcione, necesitamos que la Palabra de Dios dé carácter a la enseñanza de cada disciplina, desde las humanidades hasta la biología molecular. Sin la Biblia, podemos perder de vista la enormidad de Dios, de su soberanía como Creador y Sustentador de nuestro mundo. Esta semana veremos algunos principios relacionados con nuestra manera de enseñar las artes y las ciencias desde la perspectiva cristiana y su cosmovisión.]]></content:encoded>
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“Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Sal. 19:1).

La educación incluye lo que se denomina “las artes y las ciencias”. Pero ¿qué implica aprender o enseñar las artes y las ciencias desde una perspectiva bíblica? ¿Estamos simplemente ofreciendo versículos bíblicos selectos que se relacionan con un aspecto particular de la medicina moderna o la historia del arte, por ejemplo? Al hacerlo, podemos relacionar nuestras lecciones prácticas con el asombroso poder de Dios para crear nuestro mundo complejo. Pero una mera incorporación de las Escrituras en una lectura de un libro de texto es solo una pequeña parte de la verdadera educación, la educación que es salvífica y redentora. Para que esa educación realmente funcione, necesitamos que la Palabra de Dios dé carácter a la enseñanza de cada disciplina, desde las humanidades hasta la biología molecular. Sin la Biblia, podemos perder de vista la enormidad de Dios, de su soberanía como Creador y Sustentador de nuestro mundo. Esta semana veremos algunos principios relacionados con nuestra manera de enseñar las artes y las ciencias desde la perspectiva cristiana y su cosmovisión.]]></itunes:summary>
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“Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Sal. 19:1).

La educación incluye lo que se denomina “las artes y las ciencias”. Pero ¿qué implica aprender o enseñar las artes y las ciencias desde una perspectiva bíblica? ¿Estamos simplemente ofreciendo versículos bíblicos selectos que se relacionan con un aspecto particular de la medicina moderna o la historia del arte, por ejemplo? Al hacerlo, podemos relacionar nuestras lecciones prácticas con el asombroso poder de Dios para crear nuestro mundo complejo. Pero una mera incorporación de las Escrituras en una lectura de un libro de texto es solo una pequeña parte de la verdadera educación, la educación que es salvífica y redentora. Para que esa educación realmente funcione, necesitamos que la Palabra de Dios dé carácter a la enseñanza de cada disciplina, des]]></googleplay:description>
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	<title>La Educación – Lección 09 – La iglesia y la educación</title>
	<link>https://www.audioescuelasabatica.com/podcast/la-educacion-leccion-09-la-iglesia-y-la-educacion/</link>
	<pubDate>Fri, 20 Nov 2020 14:26:09 +0000</pubDate>
	<dc:creator><![CDATA[audioescuelasabatica.com]]></dc:creator>
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	<description><![CDATA[Escucha la lección de la escuela sabática completa acá. Si deseas oírla día por día, visita  https://audioescuelasabatica.com/lecciones.

“Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios es testigo; ni buscamos gloria de los hombres; ni de vosotros, ni de otros, aunque podíamos seros carga como apóstoles de Cristo. Antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos. Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas; porque habéis llegado a sernos muy queridos” (1 Tes. 2:6-8).

Desde los primeros tiempos en que los fieles se reunían para adorar a Dios, en sinagogas, hogares e iglesias, la Biblia muestra a gente que, mediante el estudio de las Escrituras y la adoración, anhela conocer a Dios y comprender su voluntad. La Biblia también revela repetidamente que la iglesia es un lugar donde debe haber deliberaciones serias y relevantes, y donde la gente pueda crecer en el conocimiento de Dios y su voluntad.
A veces tenemos miedo de hacer preguntas. Sin embargo, descubrimos que en la Biblia muchas veces se usan preguntas para lograr que la gente tenga una comprensión más clara de Dios. Para que la iglesia sea un lugar de aprendizaje, debe proporcionar el espacio para que haya verdadero diálogo. Así como suele decirse en la escuela: “No hay preguntas tontas”, debemos ofrecer dentro de la iglesia un entorno seguro para que cada persona crezca en la gracia y en la comprensión de Dios y su plan para su vida.]]></description>
	<itunes:subtitle><![CDATA[Escucha la lección de la escuela sabática completa acá. Si deseas oírla día por día, visita  https://audioescuelasabatica.com/lecciones.

“Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios es testigo; ni buscamos glo]]></itunes:subtitle>
	<content:encoded><![CDATA[Escucha la lección de la escuela sabática completa acá. Si deseas oírla día por día, visita  https://audioescuelasabatica.com/lecciones.

“Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios es testigo; ni buscamos gloria de los hombres; ni de vosotros, ni de otros, aunque podíamos seros carga como apóstoles de Cristo. Antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos. Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas; porque habéis llegado a sernos muy queridos” (1 Tes. 2:6-8).

Desde los primeros tiempos en que los fieles se reunían para adorar a Dios, en sinagogas, hogares e iglesias, la Biblia muestra a gente que, mediante el estudio de las Escrituras y la adoración, anhela conocer a Dios y comprender su voluntad. La Biblia también revela repetidamente que la iglesia es un lugar donde debe haber deliberaciones serias y relevantes, y donde la gente pueda crecer en el conocimiento de Dios y su voluntad.
A veces tenemos miedo de hacer preguntas. Sin embargo, descubrimos que en la Biblia muchas veces se usan preguntas para lograr que la gente tenga una comprensión más clara de Dios. Para que la iglesia sea un lugar de aprendizaje, debe proporcionar el espacio para que haya verdadero diálogo. Así como suele decirse en la escuela: “No hay preguntas tontas”, debemos ofrecer dentro de la iglesia un entorno seguro para que cada persona crezca en la gracia y en la comprensión de Dios y su plan para su vida.]]></content:encoded>
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“Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios es testigo; ni buscamos gloria de los hombres; ni de vosotros, ni de otros, aunque podíamos seros carga como apóstoles de Cristo. Antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos. Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas; porque habéis llegado a sernos muy queridos” (1 Tes. 2:6-8).

Desde los primeros tiempos en que los fieles se reunían para adorar a Dios, en sinagogas, hogares e iglesias, la Biblia muestra a gente que, mediante el estudio de las Escrituras y la adoración, anhela conocer a Dios y comprender su voluntad. La Biblia también revela repetidamente que la iglesia es un lugar donde debe haber deliberaciones serias y relevantes, y donde la gente pueda crecer en el conocimiento de Dios y su voluntad.
A veces tenemos miedo de hacer preguntas. Sin embargo, descubrimos que en la Biblia muchas veces se usan preguntas para lograr que la gente tenga una comprensión más clara de Dios. Para que la iglesia sea un lugar de aprendizaje, debe proporcionar el espacio para que haya verdadero diálogo. Así como suele decirse en la escuela: “No hay preguntas tontas”, debemos ofrecer dentro de la iglesia un entorno seguro para que cada persona crezca en la gracia y en la comprensión de Dios y su plan para su vida.]]></itunes:summary>
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“Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios es testigo; ni buscamos gloria de los hombres; ni de vosotros, ni de otros, aunque podíamos seros carga como apóstoles de Cristo. Antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos. Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas; porque habéis llegado a sernos muy queridos” (1 Tes. 2:6-8).

Desde los primeros tiempos en que los fieles se reunían para adorar a Dios, en sinagogas, hogares e iglesias, la Biblia muestra a gente que, mediante el estudio de las Escrituras y la adoración, anhela conocer a Dios y comprender su voluntad. La Biblia también revela repetidamente que la iglesia es un lugar donde debe haber deliberacion]]></googleplay:description>
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	<title>La Educación &#8211; Lección 08 – Educación y redención</title>
	<link>https://www.audioescuelasabatica.com/podcast/leccion-08-educacion-y-redencion/</link>
	<pubDate>Tue, 10 Nov 2020 11:54:21 +0000</pubDate>
	<dc:creator><![CDATA[audioescuelasabatica.com]]></dc:creator>
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	<description><![CDATA[Escucha la lección de la escuela sabática completa acá. Si deseas oírla día por día, visita  https://audioescuelasabatica.com/lecciones.

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Tim. 3:16).

La Biblia cuenta una larga historia acerca de Dios y su pueblo. A veces se la considera una historia de amor que terminó mal, al menos temporalmente. O puede verse como una historia de un padre y sus hijos
rebeldes, que al final entran en razón.
Pero, para los propósitos de la lección de esta semana, descubriremos otra temática en la historia bíblica, a saber, la de un maestro y sus alumnos. Ellos siguen desaprobando sus exámenes, pero él les explica pacientemente sus lecciones vez tras vez, hasta que, por fin, algunos aprenden.
La historia bíblica no difiere mucho de nuestras propias historias humanas que conocemos tan bien, con una excepción: la historia de Dios y su pueblo tiene garantizado un final feliz; logra su objetivo. La gracia divina hacia su pueblo asegura ese resultado. La responsabilidad humana en esta relación a menudo ha sido malinterpretada, e incluso temida, por muchos que la han considerado onerosa. Pero, de hecho, la historia de la Biblia es esencialmente una invitación a conocer a Dios y comprender su voluntad. Por cierto, aprender a conocer a Dios es nuestra principal respuesta a su gracia. No podemos ganar esa gracia, pero podemos aprenderla; y ¿qué es la educación cristiana, si no la educación que nos enseña acerca de esta gracia?]]></description>
	<itunes:subtitle><![CDATA[Escucha la lección de la escuela sabática completa acá. Si deseas oírla día por día, visita  https://audioescuelasabatica.com/lecciones.

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en jus]]></itunes:subtitle>
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“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Tim. 3:16).

La Biblia cuenta una larga historia acerca de Dios y su pueblo. A veces se la considera una historia de amor que terminó mal, al menos temporalmente. O puede verse como una historia de un padre y sus hijos
rebeldes, que al final entran en razón.
Pero, para los propósitos de la lección de esta semana, descubriremos otra temática en la historia bíblica, a saber, la de un maestro y sus alumnos. Ellos siguen desaprobando sus exámenes, pero él les explica pacientemente sus lecciones vez tras vez, hasta que, por fin, algunos aprenden.
La historia bíblica no difiere mucho de nuestras propias historias humanas que conocemos tan bien, con una excepción: la historia de Dios y su pueblo tiene garantizado un final feliz; logra su objetivo. La gracia divina hacia su pueblo asegura ese resultado. La responsabilidad humana en esta relación a menudo ha sido malinterpretada, e incluso temida, por muchos que la han considerado onerosa. Pero, de hecho, la historia de la Biblia es esencialmente una invitación a conocer a Dios y comprender su voluntad. Por cierto, aprender a conocer a Dios es nuestra principal respuesta a su gracia. No podemos ganar esa gracia, pero podemos aprenderla; y ¿qué es la educación cristiana, si no la educación que nos enseña acerca de esta gracia?]]></content:encoded>
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“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Tim. 3:16).

La Biblia cuenta una larga historia acerca de Dios y su pueblo. A veces se la considera una historia de amor que terminó mal, al menos temporalmente. O puede verse como una historia de un padre y sus hijos
rebeldes, que al final entran en razón.
Pero, para los propósitos de la lección de esta semana, descubriremos otra temática en la historia bíblica, a saber, la de un maestro y sus alumnos. Ellos siguen desaprobando sus exámenes, pero él les explica pacientemente sus lecciones vez tras vez, hasta que, por fin, algunos aprenden.
La historia bíblica no difiere mucho de nuestras propias historias humanas que conocemos tan bien, con una excepción: la historia de Dios y su pueblo tiene garantizado un final feliz; logra su objetivo. La gracia divina hacia su pueblo asegura ese resultado. La responsabilidad humana en esta relación a menudo ha sido malinterpretada, e incluso temida, por muchos que la han considerado onerosa. Pero, de hecho, la historia de la Biblia es esencialmente una invitación a conocer a Dios y comprender su voluntad. Por cierto, aprender a conocer a Dios es nuestra principal respuesta a su gracia. No podemos ganar esa gracia, pero podemos aprenderla; y ¿qué es la educación cristiana, si no la educación que nos enseña acerca de esta gracia?]]></itunes:summary>
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“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Tim. 3:16).

La Biblia cuenta una larga historia acerca de Dios y su pueblo. A veces se la considera una historia de amor que terminó mal, al menos temporalmente. O puede verse como una historia de un padre y sus hijos
rebeldes, que al final entran en razón.
Pero, para los propósitos de la lección de esta semana, descubriremos otra temática en la historia bíblica, a saber, la de un maestro y sus alumnos. Ellos siguen desaprobando sus exámenes, pero él les explica pacientemente sus lecciones vez tras vez, hasta que, por fin, algunos aprenden.
La historia bíblica no difiere mucho de nuestras propias historias humanas que conocemos tan bien, con una excepción: la historia de Dios y su pueblo tiene garantizado un final feliz]]></googleplay:description>
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	<title>La Educación &#8211; Lección 07 &#8211; La adoración en la educación</title>
	<link>https://www.audioescuelasabatica.com/podcast/leccion-07-la-adoracion-en-la-educacion/</link>
	<pubDate>Sat, 07 Nov 2020 15:15:28 +0000</pubDate>
	<dc:creator><![CDATA[audioescuelasabatica.com]]></dc:creator>
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	<description><![CDATA[Escucha la lección de la escuela sabática completa acá. Si deseas oírla día por día, visita  https://audioescuelasabatica.com/lecciones.

“Dad a Jehová la honra debida a su nombre; traed ofrenda, y venid delante de él; postraos delante de Jehová en la hermosura de la santidad” (1 Crón. 16:29).

La adoración es parte del ser humano; de la naturaleza humana caída, incluso. Fuimos creados como seres que, con la libertad que Dios nos dio, adoramos al Señor porque lo amamos y sabemos que es digno de adoración. Esa adoración debió haber sido muy fácil en el mundo anterior a la Caída, donde los seres humanos tenían acceso directo a Dios en una Creación no marcada por el pecado, la muerte ni la destrucción, una Creación que nosotros, que solo conocemos un mundo caído, apenas podemos imaginar.
Aunque todavía tenemos la necesidad innata de adorar, como todo lo demás en este mundo, esta ha sido tergiversada y distorsionada por el pecado. Por lo tanto, como adoradores, podemos terminar adorando cosas incorrectas, o incluso terminar no adorando al Señor de la manera en que se supone que debemos hacerlo (ver, p. ej., Mar. 7:1–13; Jer. 7:4).
Por lo tanto, como la adoración es fundamental en la experiencia cristiana, la educación cristiana debe abordar la cuestión de la adoración, el tema de la lección de esta semana.]]></description>
	<itunes:subtitle><![CDATA[Escucha la lección de la escuela sabática completa acá. Si deseas oírla día por día, visita  https://audioescuelasabatica.com/lecciones.

“Dad a Jehová la honra debida a su nombre; traed ofrenda, y venid delante de él; postraos delante de Jehová en la ]]></itunes:subtitle>
	<content:encoded><![CDATA[Escucha la lección de la escuela sabática completa acá. Si deseas oírla día por día, visita  https://audioescuelasabatica.com/lecciones.

“Dad a Jehová la honra debida a su nombre; traed ofrenda, y venid delante de él; postraos delante de Jehová en la hermosura de la santidad” (1 Crón. 16:29).

La adoración es parte del ser humano; de la naturaleza humana caída, incluso. Fuimos creados como seres que, con la libertad que Dios nos dio, adoramos al Señor porque lo amamos y sabemos que es digno de adoración. Esa adoración debió haber sido muy fácil en el mundo anterior a la Caída, donde los seres humanos tenían acceso directo a Dios en una Creación no marcada por el pecado, la muerte ni la destrucción, una Creación que nosotros, que solo conocemos un mundo caído, apenas podemos imaginar.
Aunque todavía tenemos la necesidad innata de adorar, como todo lo demás en este mundo, esta ha sido tergiversada y distorsionada por el pecado. Por lo tanto, como adoradores, podemos terminar adorando cosas incorrectas, o incluso terminar no adorando al Señor de la manera en que se supone que debemos hacerlo (ver, p. ej., Mar. 7:1–13; Jer. 7:4).
Por lo tanto, como la adoración es fundamental en la experiencia cristiana, la educación cristiana debe abordar la cuestión de la adoración, el tema de la lección de esta semana.]]></content:encoded>
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“Dad a Jehová la honra debida a su nombre; traed ofrenda, y venid delante de él; postraos delante de Jehová en la hermosura de la santidad” (1 Crón. 16:29).

La adoración es parte del ser humano; de la naturaleza humana caída, incluso. Fuimos creados como seres que, con la libertad que Dios nos dio, adoramos al Señor porque lo amamos y sabemos que es digno de adoración. Esa adoración debió haber sido muy fácil en el mundo anterior a la Caída, donde los seres humanos tenían acceso directo a Dios en una Creación no marcada por el pecado, la muerte ni la destrucción, una Creación que nosotros, que solo conocemos un mundo caído, apenas podemos imaginar.
Aunque todavía tenemos la necesidad innata de adorar, como todo lo demás en este mundo, esta ha sido tergiversada y distorsionada por el pecado. Por lo tanto, como adoradores, podemos terminar adorando cosas incorrectas, o incluso terminar no adorando al Señor de la manera en que se supone que debemos hacerlo (ver, p. ej., Mar. 7:1–13; Jer. 7:4).
Por lo tanto, como la adoración es fundamental en la experiencia cristiana, la educación cristiana debe abordar la cuestión de la adoración, el tema de la lección de esta semana.]]></itunes:summary>
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“Dad a Jehová la honra debida a su nombre; traed ofrenda, y venid delante de él; postraos delante de Jehová en la hermosura de la santidad” (1 Crón. 16:29).

La adoración es parte del ser humano; de la naturaleza humana caída, incluso. Fuimos creados como seres que, con la libertad que Dios nos dio, adoramos al Señor porque lo amamos y sabemos que es digno de adoración. Esa adoración debió haber sido muy fácil en el mundo anterior a la Caída, donde los seres humanos tenían acceso directo a Dios en una Creación no marcada por el pecado, la muerte ni la destrucción, una Creación que nosotros, que solo conocemos un mundo caído, apenas podemos imaginar.
Aunque todavía tenemos la necesidad innata de adorar, como todo lo demás en este mundo, esta ha sido tergiversada y distorsionada por el pecado. Por lo tanto, como adoradores, podemos terminar adora]]></googleplay:description>
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	<title>La Educación &#8211; Lección 06 &#8211; Más lecciones del gran Maestro</title>
	<link>https://www.audioescuelasabatica.com/podcast/la-educacion-leccion-06-mas-lecciones-del-gran-maestro/</link>
	<pubDate>Fri, 30 Oct 2020 10:20:11 +0000</pubDate>
	<dc:creator><![CDATA[audioescuelasabatica.com]]></dc:creator>
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	<description><![CDATA[Escucha la lección de la escuela sabática completa acá. Si deseas oírla día por día, visita  https://audioescuelasabatica.com/lecciones.

“Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino” (Mar. 10:52).

¿Quién de nosotros nunca se sintió avergonzado de sí mismo? ¿Quién no ha hecho cosas que nos duelen con solo pensar en ellas y por las cuales retrocederíamos horrorizados ante la idea de que los demás se enteraran? Lo más probable es que todos, ¿verdad?
Imagínate cómo se sintieron Adán y Eva después de comer la fruta del árbol prohibido. O cuando Jacob engañó a su padre para que lo favoreciera por sobre su hermano mayor y luego tuvo que huir de la ira de su hermano. ¿Cómo habrá dormido de noche? E imagínate ser la mujer sorprendida en adulterio, “en el acto mismo” (Juan 8:4). David también pasó por esa experiencia, y el Salmo 32 es su confesión de lo sucedido.
Por supuesto, esa es una de las razones por las que el evangelio es universal y la muerte de Cristo es para toda la humanidad. Salvando nuestras diferencias, sin duda hay algo que nos une: nuestra pecaminosidad.
Por lo tanto, la verdadera educación cristiana debe consistir en señalarnos la única solución para nuestro estado lamentable. Esta semana analizaremos nuestra única solución: nuestro gran Maestro.]]></description>
	<itunes:subtitle><![CDATA[Escucha la lección de la escuela sabática completa acá. Si deseas oírla día por día, visita  https://audioescuelasabatica.com/lecciones.

“Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino” (Mar. 1]]></itunes:subtitle>
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“Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino” (Mar. 10:52).

¿Quién de nosotros nunca se sintió avergonzado de sí mismo? ¿Quién no ha hecho cosas que nos duelen con solo pensar en ellas y por las cuales retrocederíamos horrorizados ante la idea de que los demás se enteraran? Lo más probable es que todos, ¿verdad?
Imagínate cómo se sintieron Adán y Eva después de comer la fruta del árbol prohibido. O cuando Jacob engañó a su padre para que lo favoreciera por sobre su hermano mayor y luego tuvo que huir de la ira de su hermano. ¿Cómo habrá dormido de noche? E imagínate ser la mujer sorprendida en adulterio, “en el acto mismo” (Juan 8:4). David también pasó por esa experiencia, y el Salmo 32 es su confesión de lo sucedido.
Por supuesto, esa es una de las razones por las que el evangelio es universal y la muerte de Cristo es para toda la humanidad. Salvando nuestras diferencias, sin duda hay algo que nos une: nuestra pecaminosidad.
Por lo tanto, la verdadera educación cristiana debe consistir en señalarnos la única solución para nuestro estado lamentable. Esta semana analizaremos nuestra única solución: nuestro gran Maestro.]]></content:encoded>
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“Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino” (Mar. 10:52).

¿Quién de nosotros nunca se sintió avergonzado de sí mismo? ¿Quién no ha hecho cosas que nos duelen con solo pensar en ellas y por las cuales retrocederíamos horrorizados ante la idea de que los demás se enteraran? Lo más probable es que todos, ¿verdad?
Imagínate cómo se sintieron Adán y Eva después de comer la fruta del árbol prohibido. O cuando Jacob engañó a su padre para que lo favoreciera por sobre su hermano mayor y luego tuvo que huir de la ira de su hermano. ¿Cómo habrá dormido de noche? E imagínate ser la mujer sorprendida en adulterio, “en el acto mismo” (Juan 8:4). David también pasó por esa experiencia, y el Salmo 32 es su confesión de lo sucedido.
Por supuesto, esa es una de las razones por las que el evangelio es universal y la muerte de Cristo es para toda la humanidad. Salvando nuestras diferencias, sin duda hay algo que nos une: nuestra pecaminosidad.
Por lo tanto, la verdadera educación cristiana debe consistir en señalarnos la única solución para nuestro estado lamentable. Esta semana analizaremos nuestra única solución: nuestro gran Maestro.]]></itunes:summary>
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“Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino” (Mar. 10:52).

¿Quién de nosotros nunca se sintió avergonzado de sí mismo? ¿Quién no ha hecho cosas que nos duelen con solo pensar en ellas y por las cuales retrocederíamos horrorizados ante la idea de que los demás se enteraran? Lo más probable es que todos, ¿verdad?
Imagínate cómo se sintieron Adán y Eva después de comer la fruta del árbol prohibido. O cuando Jacob engañó a su padre para que lo favoreciera por sobre su hermano mayor y luego tuvo que huir de la ira de su hermano. ¿Cómo habrá dormido de noche? E imagínate ser la mujer sorprendida en adulterio, “en el acto mismo” (Juan 8:4). David también pasó por esa experiencia, y el Salmo 32 es su confesión de lo sucedido.
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	<title>La Educación &#8211; Lección 05 &#8211; Jesús como el gran Maestro</title>
	<link>https://www.audioescuelasabatica.com/podcast/la-educacion-leccion-05-jesus-como-el-gran-maestro/</link>
	<pubDate>Sat, 24 Oct 2020 00:40:46 +0000</pubDate>
	<dc:creator><![CDATA[audioescuelasabatica.com]]></dc:creator>
	<guid isPermaLink="false">https://www.audioescuelasabatica.com/?post_type=podcast&#038;p=906</guid>
	<description><![CDATA[Escucha la lección de la escuela sabática completa acá. Si deseas oírla día por día, visita  https://audioescuelasabatica.com/lecciones.

“Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (2 Cor. 4:6).

Billy Graham cuenta la historia de cuando visitó a soldados en un hospital de campaña en compañía de su general. Un joven soldado “estaba tan destrozado que yacía boca abajo sobre un artilugio de lona y acero”. Un médico le susurró a Graham: “Dudo que pueda volver a caminar”. El soldado le hizo una solicitud al general: “Señor [...] luché por usted, pero nunca lo he visto. ¿Puedo ver su cara?” Así que, el general se agachó, se deslizó por debajo de ese artilugio de lona y acero, y habló con el soldado. Mientras Graham observaba, una lágrima del soldado cayó sobre la mejilla del general.
Al momento del nacimiento de Jesús, la humanidad se encontraba destrozada y ensangrentada, necesitada de una mirada sanadora de Dios. Es como si la humanidad suplicara: “Oh, Dios, ¿podríamos ver tu rostro?” Al enviar a su Hijo a este planeta, el Padre envió al gran Maestro en una misión: mostrar su rostro a la humanidad. Desde entonces, hemos tenido el maravilloso privilegio de contemplar el “conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (2 Cor. 4:6).]]></description>
	<itunes:subtitle><![CDATA[Escucha la lección de la escuela sabática completa acá. Si deseas oírla día por día, visita  https://audioescuelasabatica.com/lecciones.

“Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, ]]></itunes:subtitle>
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“Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (2 Cor. 4:6).

Billy Graham cuenta la historia de cuando visitó a soldados en un hospital de campaña en compañía de su general. Un joven soldado “estaba tan destrozado que yacía boca abajo sobre un artilugio de lona y acero”. Un médico le susurró a Graham: “Dudo que pueda volver a caminar”. El soldado le hizo una solicitud al general: “Señor [...] luché por usted, pero nunca lo he visto. ¿Puedo ver su cara?” Así que, el general se agachó, se deslizó por debajo de ese artilugio de lona y acero, y habló con el soldado. Mientras Graham observaba, una lágrima del soldado cayó sobre la mejilla del general.
Al momento del nacimiento de Jesús, la humanidad se encontraba destrozada y ensangrentada, necesitada de una mirada sanadora de Dios. Es como si la humanidad suplicara: “Oh, Dios, ¿podríamos ver tu rostro?” Al enviar a su Hijo a este planeta, el Padre envió al gran Maestro en una misión: mostrar su rostro a la humanidad. Desde entonces, hemos tenido el maravilloso privilegio de contemplar el “conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (2 Cor. 4:6).]]></content:encoded>
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	<itunes:summary><![CDATA[Escucha la lección de la escuela sabática completa acá. Si deseas oírla día por día, visita  https://audioescuelasabatica.com/lecciones.

“Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (2 Cor. 4:6).

Billy Graham cuenta la historia de cuando visitó a soldados en un hospital de campaña en compañía de su general. Un joven soldado “estaba tan destrozado que yacía boca abajo sobre un artilugio de lona y acero”. Un médico le susurró a Graham: “Dudo que pueda volver a caminar”. El soldado le hizo una solicitud al general: “Señor [...] luché por usted, pero nunca lo he visto. ¿Puedo ver su cara?” Así que, el general se agachó, se deslizó por debajo de ese artilugio de lona y acero, y habló con el soldado. Mientras Graham observaba, una lágrima del soldado cayó sobre la mejilla del general.
Al momento del nacimiento de Jesús, la humanidad se encontraba destrozada y ensangrentada, necesitada de una mirada sanadora de Dios. Es como si la humanidad suplicara: “Oh, Dios, ¿podríamos ver tu rostro?” Al enviar a su Hijo a este planeta, el Padre envió al gran Maestro en una misión: mostrar su rostro a la humanidad. Desde entonces, hemos tenido el maravilloso privilegio de contemplar el “conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (2 Cor. 4:6).]]></itunes:summary>
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“Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (2 Cor. 4:6).

Billy Graham cuenta la historia de cuando visitó a soldados en un hospital de campaña en compañía de su general. Un joven soldado “estaba tan destrozado que yacía boca abajo sobre un artilugio de lona y acero”. Un médico le susurró a Graham: “Dudo que pueda volver a caminar”. El soldado le hizo una solicitud al general: “Señor [...] luché por usted, pero nunca lo he visto. ¿Puedo ver su cara?” Así que, el general se agachó, se deslizó por debajo de ese artilugio de lona y acero, y habló con el soldado. Mientras Graham observaba, una lágrima del soldado cayó sobre la mejilla del general.
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	<title>La Educación &#8211; Lección 04 &#8211; Los ojos de Jehová: La cosmovisión bíblica</title>
	<link>https://www.audioescuelasabatica.com/podcast/la-educacion-leccion-04-los-ojos-de-jehova-la-cosmovision-biblica/</link>
	<pubDate>Fri, 16 Oct 2020 21:13:40 +0000</pubDate>
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	<description><![CDATA[Escucha la lección de la escuela sabática completa acá. Si deseas oírla día por día, visita  https://audioescuelasabatica.com/lecciones.

“Los ojos de Jehová están en todo lugar, mirando a los malos y a los buenos” (Prov. 15:3).

El poeta polaco Czeslaw Milosz escribió un poema al comienzo de su obra sobre animales imaginarios: conejos que hablan, ardillas que hablan y otros por el estilo. “Tienen tanto en común con los animales reales”, escribió, “como nuestras nociones del mundo con el mundo real”. Luego, para terminar el poema, escribió: “Piensa en esto, y tiembla”.
“Temblar” quizá sea una palabra demasiado fuerte, pero es cierto que gran parte de lo que los seres humanos piensan sobre el mundo podría estar completamente equivocado. Por ejemplo, durante casi dos mil años, muchas de las personas más inteligentes y cultas del mundo creyeron que la Tierra estaba inmóvil en el centro del Universo. Hoy, muchas de las personas más inteligentes y cultas piensan que la humanidad evolucionó de lo que originalmente era una forma de vida simple.
Como seres humanos, miramos el mundo a través de filtros que impactan nuestra forma de interpretar y entender lo que nos rodea. Ese filtro se llama cosmovisión, y es fundamental que enseñemos la cosmovisión bíblica a nuestros jóvenes, e incluso a los miembros mayores de la iglesia.]]></description>
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“Los ojos de Jehová están en todo lugar, mirando a los malos y a los buenos” (Prov. 15:3).

El poeta polaco Czes]]></itunes:subtitle>
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“Los ojos de Jehová están en todo lugar, mirando a los malos y a los buenos” (Prov. 15:3).

El poeta polaco Czeslaw Milosz escribió un poema al comienzo de su obra sobre animales imaginarios: conejos que hablan, ardillas que hablan y otros por el estilo. “Tienen tanto en común con los animales reales”, escribió, “como nuestras nociones del mundo con el mundo real”. Luego, para terminar el poema, escribió: “Piensa en esto, y tiembla”.
“Temblar” quizá sea una palabra demasiado fuerte, pero es cierto que gran parte de lo que los seres humanos piensan sobre el mundo podría estar completamente equivocado. Por ejemplo, durante casi dos mil años, muchas de las personas más inteligentes y cultas del mundo creyeron que la Tierra estaba inmóvil en el centro del Universo. Hoy, muchas de las personas más inteligentes y cultas piensan que la humanidad evolucionó de lo que originalmente era una forma de vida simple.
Como seres humanos, miramos el mundo a través de filtros que impactan nuestra forma de interpretar y entender lo que nos rodea. Ese filtro se llama cosmovisión, y es fundamental que enseñemos la cosmovisión bíblica a nuestros jóvenes, e incluso a los miembros mayores de la iglesia.]]></content:encoded>
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“Los ojos de Jehová están en todo lugar, mirando a los malos y a los buenos” (Prov. 15:3).

El poeta polaco Czeslaw Milosz escribió un poema al comienzo de su obra sobre animales imaginarios: conejos que hablan, ardillas que hablan y otros por el estilo. “Tienen tanto en común con los animales reales”, escribió, “como nuestras nociones del mundo con el mundo real”. Luego, para terminar el poema, escribió: “Piensa en esto, y tiembla”.
“Temblar” quizá sea una palabra demasiado fuerte, pero es cierto que gran parte de lo que los seres humanos piensan sobre el mundo podría estar completamente equivocado. Por ejemplo, durante casi dos mil años, muchas de las personas más inteligentes y cultas del mundo creyeron que la Tierra estaba inmóvil en el centro del Universo. Hoy, muchas de las personas más inteligentes y cultas piensan que la humanidad evolucionó de lo que originalmente era una forma de vida simple.
Como seres humanos, miramos el mundo a través de filtros que impactan nuestra forma de interpretar y entender lo que nos rodea. Ese filtro se llama cosmovisión, y es fundamental que enseñemos la cosmovisión bíblica a nuestros jóvenes, e incluso a los miembros mayores de la iglesia.]]></itunes:summary>
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“Los ojos de Jehová están en todo lugar, mirando a los malos y a los buenos” (Prov. 15:3).

El poeta polaco Czeslaw Milosz escribió un poema al comienzo de su obra sobre animales imaginarios: conejos que hablan, ardillas que hablan y otros por el estilo. “Tienen tanto en común con los animales reales”, escribió, “como nuestras nociones del mundo con el mundo real”. Luego, para terminar el poema, escribió: “Piensa en esto, y tiembla”.
“Temblar” quizá sea una palabra demasiado fuerte, pero es cierto que gran parte de lo que los seres humanos piensan sobre el mundo podría estar completamente equivocado. Por ejemplo, durante casi dos mil años, muchas de las personas más inteligentes y cultas del mundo creyeron que la Tierra estaba inmóvil en el centro del Universo. Hoy, muchas de las personas más inteligentes y cultas piensan que la humanidad evolu]]></googleplay:description>
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